La revancha y la gloria, un cierre cinematográfico para unir a Argentina

Los títulos perdidos y el desahogo a pura pasión conformaron un idilio que fortaleció a la selección mientras algunos le pegaban en el piso. Se ganó la adhesión general después de tanto sufrimiento, nada menos que ante Brasil y en el Maracaná. Una historia de amor.

Ya lucían con colores sepia los goles de Batistuta ante México en la final de la copa América de Ecuador '93. Cada año que pasaba la mochila era más pesada y una generación talentosa pagó los platos rotos de finales perdidas y una dirigencia de AFA lejos de la estatura que merece el prestigio del escudo argentino. Y de repente, la revancha llegó de la mejor manera planeada, ante el rival de toda la vida y en el estadio más místico, protagonizando un "Maracanazo" con sabor a desquite. 

Y de esta forma también llegan a la gloria aquellos que pusieron la base de un proceso que tuvo tormentos, frustraciones y con un Lionel Messi en el centro de las críticas de aquellos exitistas que no entienden la dinámica del fútbol y todo lo que lo rodea. Con una mochila muy pesada que hoy él mismo la convirtió de plumas. 

El mundial de Brasil 2014 sigue siendo la gran espina de esta generación que hoy se viste de oro. Las dos finales contra Chile, el opaco mundial de Rusia 2018 y la semifinal asaltada en la Copa América pasada también tierras cariocas, hoy son un mal recuerdo pero parte del proceso de crecimiento. Y cuando todo indicaba que el tirano paso del tiempo iba a dejar una deuda hipotecada, el destino le regaló el título a un Messi que ahora podrá dormir en paz con los colores que tanto ama. 

Pero primero hubo que sufrir. Los goles fallados por Gonzalo Higuain, la frustración de Mascherano de no poder acompañar más en cancha a Messi, la muerte de Alejandro Sabella y sobre todo la de Diego Maradona, terminan de cerrar un ciclo que tuvo turbulencias pero que al final del camino encontró luz y un cielo celeste y blanco. De hecho Messi consiguió un trofeo que ni el mismo Maradona pudo obtener, como homenaje al ídolo que desde lo alto guía a todos lo que portan con orgullo los colores de la bandera más linda. Ni mejor ni peor, juntos llevan en alto el emblema de la Selección Argentina. Sin elegir, sería un pecado no disfrutarlos. 

En este camino luego de tantos torneos, el magnetismo de Messi era una película de ficción. Logró enamorar hinchas de todos los países, bautizados por su encanto y en un acto de justicia divina, llegó el reconocimiento para el mejor, que se bancó todo tipo de cuestionamientos sin tener el reconocimiento de ser profeta en su tierra. Hoy la historia cambió para siempre. 

Hoy es un equipo con Messi y no de Messi. En los cánticos la dedicatoria era para la "Scaloneta", en honor a Lionel Scaloni, protagonista secundario y actor de reparto que nunca tiene méritos según la aguda visión de los críticos. Esta vez, a pesar de que fue clave para subir escalón por escalón por la Copa, encontró aliados en la final para que la gloria llegara desde otros botines. Así se arman los grupos que ahora tiene en Qatar 2022 la chance de seguir quedando como leyendas. 

Porque campeones son todos. Di María lo merecía igual que Messi. Un desahogo de 28 años se termina de concretar con un sufrimiento y un festejo que se hizo esperar más de la cuenta pero que termina renovando las ilusiones y las bases de una Selección que sufre las sentencias de los exitistas de siempre. A 100 años de la primera consagración en Copa América, se dio el gusto de ganar la Copa en Brasil y en el Maracaná para seguir reforzando esta historia de amor. El mejor final con los protagonistas más golpeados. Y con Messi que una vez más se mete en los corazones de todos los argentinos. 

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