La primavera y el inicio del verano podrían mostrar un patrón climático distinto al habitual en una parte amplia de la Argentina en un contexto marcado por el avance del fenómeno climático de El Niño.
En su informe trimestral, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) prevé para octubre, noviembre y diciembre una mayor probabilidad de lluvias superiores a la normal en varias regiones y temperaturas medias más bajas que los valores históricos en el centro del país.
El mapa combina dos señales que concentran la atención. Por un lado, el Litoral, Córdoba, sectores de Cuyo, La Pampa y el oeste bonaerense presentan mayores probabilidades de registrar precipitaciones superiores a la normal. Y por otro lado, varias de esas áreas integran la franja donde la temperatura media del trimestre podría ubicarse por debajo de los registros usuales.

La proyección no describe el tiempo de cada día ni permite anticipar la fecha de una tormenta, una ola de calor o una entrada de aire frío. Estima cómo podría comportarse el promedio de los tres meses a partir de modelos climáticos globales, herramientas estadísticas nacionales y el monitoreo de la atmósfera y los océanos.
En este caso, el análisis coincide con una fase cálida del Fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), que el SMN identifica como El Niño y que puede favorecer condiciones más húmedas en parte del centro y el noreste argentino.
El organismo aclara que la referencia a una probabilidad de 33,3% para cada categoría corresponde a un escenario teórico de neutralidad del ENOS y ausencia de otros forzantes climáticos. No describe la fase climática vigente.
Cada categoría del informe expresa una posibilidad y no una certeza absoluta. Una región con lluvias “superiores a la normal” posee más probabilidades de superar su promedio histórico, pero aún puede atravesar períodos secos. Del mismo modo, un área con temperaturas inferiores a la normal puede registrar jornadas de calor, incluso con valores elevados, dentro de un trimestre cuyo resultado general tienda a ser más fresco.

José Luis Stella, pronosticador y especialista en clima del SMN, precisó a Infobae que El Niño se está desarrollando de acuerdo a lo previsto ya hace varios meses, está alcanzando ya la intensidad fuerte y se espera que la máxima intensidad ocurra entre fines de la primavera y comienzos del verano.
“En gran parte de Argentina se espera una mayor chance de registrar lluvias por sobre lo normal, y esa señal se condice con la fase del Niño activa. Ahora, entrada la primavera y próximos al verano, la mayor señal se empieza a dar hacia el este de Argentina, o sea, la zona húmeda. Por eso en la región del Litoral las probabilidades de lluvias son mayores”, sostuvo el experto.
Y aclaró: “Lo importante es que ya sabemos el escenario de largo plazo, es decir, que de los próximos tres a seis meses será más húmedo, particularmente en lo que es el noreste de Argentina y la región central. Hay que incluir lo que es Córdoba y La Pampa, donde se suele favorecer condiciones más lluviosas de lo normal”.
El Litoral y el centro concentran la señal de lluvias por encima de la media
La señal más definida en materia de precipitaciones se ubica sobre el Litoral, donde el pronóstico asigna la mayor probabilidad a lluvias superiores a la normal. El panorama también alcanza al oeste de Santa Fe, Córdoba, el centro y sur de Cuyo, La Pampa, el oeste de la provincia de Buenos Aires y el noreste de la Patagonia.

En términos prácticos, esa categoría indica que el total acumulado entre octubre y diciembre tendría más chances de ubicarse por encima de los valores de referencia de cada localidad o región. No determina, sin embargo, la forma en que se distribuirá el agua. Un trimestre con acumulados altos puede incluir semanas secas y pocos episodios de gran intensidad, o bien lluvias frecuentes de menor magnitud.
La previsión adquiere relevancia porque el período abarca una etapa clave para los sistemas productivos y para la recarga de humedad de los suelos en distintas zonas agrícolas. También exige atención en ciudades y localidades expuestas a anegamientos o desbordes, dado que el total trimestral no excluye la ocurrencia de tormentas intensas en lapsos breves.

“Lo importante es monitorear los pronósticos en la menor escala y consultar el sistema de alerta para anticiparse cuándo van a ocurrir los fenómenos más extremos, las tormentas severas para todas las tareas de prevención que se vienen haciendo ya desde hace meses en todas las provincias en general”, indicó Stella.
Y completó: “Ahora lo fundamental será actualizarse, tener en cuenta todos los alertas, avisos a corto plazo y pronósticos semanales que se van emitiendo. De acá a los próximos seis meses vamos a estar en esa línea. O sea, lo estacional ya lo tenemos más o menos claro. Y después ver cuándo se van a dar los fenómenos más intensos. Por supuesto que podemos tener ventanas de buen tiempo. Como siempre digo, hay otros forzantes que pueden contrarrestar en forma temporal los efectos del Niño”.
El informe del SMN ubica al centro-oeste de Chaco y Formosa, el este de Santiago del Estero, el centro-este bonaerense y el noroeste patagónico en la franja de precipitaciones “normal o superior a la normal”. Allí la señal hacia un escenario húmedo existe, aunque resulta menos contundente que en el Litoral y el núcleo central señalado por los modelos.

En el noroeste del país aparece un comportamiento diferente. El este del NOA queda bajo la categoría “normal o inferior a la normal”, mientras que el oeste de esa región muestra una probabilidad mayor de lluvias inferiores a la media histórica. El sur de la Patagonia también figura entre las áreas donde las precipitaciones tenderían a ubicarse por debajo de los valores usuales.
Según indica el SMN, las expresiones “normal”, “superior” o “inferior” no aluden a una cantidad fija de milímetros, ya que el organismo ordena los registros históricos de cada zona y los divide en tres grupos de igual tamaño, llamados terciles. El tercil bajo reúne los valores más reducidos; el central, los intermedios; y el alto, los más elevados. A partir de esa referencia, el organismo calcula qué grupo presenta la mayor probabilidad para el trimestre.
Aun en áreas con una señal de déficit, pueden ocurrir lluvias localmente intensas. La advertencia resulta central para comprender el alcance del pronóstico: una estimación estacional no reemplaza los avisos meteorológicos de corto plazo ni descarta fenómenos puntuales con impacto sobre la población, la infraestructura o las actividades rurales.
Cuyo, Córdoba y La Pampa podrían cerrar el trimestre con temperaturas más bajas

La segunda novedad del informe se concentra en la temperatura media. El SMN proyecta valores inferiores a la normal en buena parte de Cuyo, Córdoba, el oeste de Santa Fe, La Pampa y el oeste de Buenos Aires. Esa área reúne territorios donde el promedio térmico de octubre, noviembre y diciembre podría quedar por debajo de la referencia histórica.
La proyección abarca sectores extensos de Mendoza, San Juan, San Luis, Córdoba, Santa Fe, La Pampa y Buenos Aires. En el sur del Litoral, el centro-este bonaerense y el noreste de la Patagonia, la categoría esperada es “normal o inferior a la normal”, una señal que deja abierta la posibilidad de un trimestre dentro de los parámetros habituales o algo más fresco.
El norte del Litoral y el noroeste patagónico tendrían temperaturas próximas a los promedios históricos. En cambio, gran parte del NOA podría registrar valores superiores a la normal. El centro-oeste de Chaco y Formosa, el este de Salta, Santiago del Estero y el sudoeste patagónico se ubican en una categoría intermedia, definida como “normal o superior a la normal”.

Para interpretar esas diferencias conviene distinguir entre temperatura media y temperatura máxima. La primera surge de un promedio de las marcas térmicas registradas durante el período; por eso, no equivale a una ausencia de días calurosos. Un trimestre con media inferior a la normal puede incluir picos de temperatura altos, siempre que otros momentos compensen esos valores dentro del balance de los tres meses.
El organismo también señaló una posibilidad de menor amplitud térmica media y de una frecuencia reducida de temperaturas máximas muy altas, en especial sobre la franja central y el noreste argentino. El dato sugiere menos jornadas de calor extremo en esas regiones, aunque no descarta episodios aislados de altas temperaturas.
El SMN precisó que la amplitud térmica expresa la diferencia entre las temperaturas máximas y mínimas. Cuando ese contraste se reduce, las variaciones diarias tienden a ser menos marcadas. En un trimestre de primavera y comienzo del verano, esa señal puede traducirse en máximas menos extremas en determinadas zonas, pero el pronóstico no define la intensidad ni la duración de cada situación meteorológica.

El mecanismo probabilístico también rige para la temperatura. En este caso, el tercil central abarca valores cercanos a la media histórica, en torno de ±0,5 ℃. Los registros que quedan por debajo de ese rango forman la categoría inferior a la normal, mientras que los que lo superan integran la superior. El producto final no indica cuántos grados exactos marcará cada ciudad, sino qué escenario tiene mayor respaldo entre las alternativas posibles.
Bajo condiciones neutras del ENOS y sin otros factores climáticos de peso, cada una de las tres categorías tendría una probabilidad inicial de 33,3%. Cuando el informe muestra una inclinación hacia lluvias por encima de la normal o temperaturas por debajo de ella, refleja que los modelos detectaron señales suficientes para alterar esa distribución de base.
“Con respecto a las temperaturas, en esta época se suele dar condiciones asociadas al Niño: más lluviosas, más húmedas, y con temperaturas más bajas de lo normal, particularmente las máximas, que es un poco lo que estuvimos atravesando en el invierno. Por eso estamos pronosticando con probabilidad media, condiciones algo más frías de lo habitual, pero particularmente lo que esperamos que la amplitud térmica media sea menor”, concluyó Stella.
El pronóstico trimestral del SMN describe tendencias generales, no riesgos meteorológicos inmediatos. Por ese motivo, las olas de calor y de frío, los frentes intensos, los bloqueos atmosféricos y las tormentas de escala local quedan fuera de su alcance.



























