Amor incondicional: armaron una pileta para que su hijo hipoacúsico pueda seguir nadando en cuarentena

El sueño de Sebastián Galleguillo es "participar en las Sordolimpiadas y representar a la Argentina".
WhatsApp-Image-2020-06-09-at-11.39.51-AM

Sebastián Galleguillo es hipoacúsico, tiene 18 años y vive con su familia en el barrio La capilla de Florencio Varela. La cuarentena lo alejó de su pasión, que es nadar, pero sus padres improvisaron una “pileta” con chapas, ramas y plásticos para que pudiera seguir entrenando.

El joven nació a los ocho meses de gestación y desde pequeño presentó algunos problemas para comunicarse, una especie de autismo con convulsiones interiores, e hipoacusia. Cuando tenía 11 años, una doctora le recomendó la natación, y eso le cambió la vida.

“Cuando entré a la pileta y no me ahogué, me di cuenta que eso me encantaba”, le contó Sebastián a Infobae. “Me sentí cómodo. Era otro lugar, donde yo no dependía de la audición, sino de lo que mi cuerpo pudiera llegar a aguantar y resistir. En el agua soy otra persona, soy una persona completa”, agregó.

“Mi sueño es participar en las Sordolimpiadas y representar a la Argentina”, reveló Sebastián, quien compite a nivel federado desde 2018, y fue campeón bonaerense en natación adaptada y en los Juegos Nacionales Evita. También participó en aguas abiertas en Chascomús en 500 y 700 metros, y quedó primero.

Pero con la pandemia de coronavirus y la cuarentena, el club donde entrenaba debió cerrar sus puertas, y Marta y Edmundo, los papás de sebastián, notaron que su hijo estaba triste, lo que además afectaba su salud. Entonces no dudaron y pusieron manos a la obra para resolver la situación.

“Durante la cuarentena descansó e hizo artesanías. Pero un día nos dijo que quería nadar. Entonces nos propusimos armar una pileta“, relató Edmundo en diálogo con Paradeportes. Con plásticos, troncos de álamo, chapas viejas, un pedazo de la campana de una parrilla, un tanque de agua y dos tambores de metal, construyeron la pileta para Sebastián.

20200713194323_43140115_0_body

Tras llenarla con agua de bomba, fabricaron una especie de caldera con una serpentina de caño de cobre, con entrada y salida: entra fría y sale caliente. Además, un grupo de atletas de triatlón le regaló al joven dos trajes de baño de neoprene.

“La pileta fue construida con la pasión de la familia y con el amor que le tenemos a él”, aseguró Marta en su charla con Infobae, y contó lo que le dijo a su hijo: “date cuenta que tu madre y tu padre están haciendo el acto de amor más grande que hay en la vida”. Edmundo, para cerrar, confesó: “Mi hijo es mi ídolo”.

Te puede interesar