Crisis en Perú: atacaron la Corte Suprema y otros edificios del Gobierno, tras una jornada caótica

Cuatro policías resultaron heridos; en el Palacio de Justicia causaron destrozos y sustrajeron equipos;

Mientras se agrava la crisis en Perú, cuatro policías resultaron heridos este martes en choques con manifestantes que protestaban contra el presidente Pedro Castillo en Lima y que causaron destrozos en el Palacio de Justicia y la sede nacional de la Fiscalía.

Los hechos tuvieron lugar mientras Castillo mantenía una reunión con los líderes opositores que controlan el Congreso. Afuera, en las calles cientos de personas protestaban en los alrededores del edificio legislativo y otros puntos de Lima en medio de la suba de alimentos y combustible.

Fue en esa reunión que Pedro Castillo levantó esta tarde el toque de queda que había decretado hasta la medianoche de este martes en Lima y El Callao. En medio de marchas, el mandatario quitó la restricción para circular, porque tenía informes de inteligencia que advertían sobre eventuales saqueos y otros desmanes.

Sin embargo, la decisión oficial de dar marcha atrás no calmó el ánimo de la gente y hubo enfrentamientos con la policía, que disparó gases.

Pasadas las 18 de Perú, las 20 para la Argentina, los manifestantes continuaban reunidos en la plaza San Martín para marchar hacia el Congreso. Sin embargo, no pudieron avanzar porque los detuvo un cerco de policías antimotines. Algunos agredieron a los efectivos con patadas, golpes de bate de béisbol, piedras. La policía arrojó gases lacrimógenos.

Según la policía, algunos manifestantes chocaron con los policías cerca del Congreso, mientras un grupo de ellos ingresó violentamente al Palacio de Justicia, situado cerca, donde causaron destrozos y sustrajeron computadores y otros equipos.

“Me están comunicando sobre los heridos, han sido atendidos inicialmente por los bomberos. Son vándalos los que están atacando a la Policía”, afirmó el ministro del Interior, Alfonso Chávarry, que precisó que los agentes lesionados eran cuatro.

Los manifestantes también rompieron algunas ventanas de la Fiscalía, situada también en la zona central de la capital peruana, de acuerdo a la información provista también por agencias internacionales.

La policía trató de impedir con agentes montados que los manifestantes violentos se aproximaran a los edificios púbicos, pero sus caballos fueron atacados a pedradas, mostraron imágenes de canales locales de televisión. Además, causaron destrozos en un autopatrulla, aseveró la Policía en su cuenta de Twitter.

Restricción levantada
En medio de la presión, Castillo dio marcha atrás con el decreto de inamovilidad ciudadana, después de que más de 1000 peruanos se manifestaran en la capital, desestimando la orden de permanecer en sus casas para evitar la violencia en Lima por las protestas contra el alza del precio del combustible y alimentos.

“Corresponde en este momento como Ejecutivo dejar sin efecto la medida”, sostuvo Castillo, reunido con los líderes del Parlamento para debatir sobre la crisis política. La cuestionada medida, que había comenzado a las dos de la mañana e iba a finalizar en casi siete horas, duró tan solo 15 horas.

Esta era la primera vez, en la historia reciente de Perú, que un gobierno intentaba contener las protestas callejeras con una prohibición de circulación, al menos luego del fin de la década de Alberto Fujimori, entre 1990 y 2000.

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La restricción de este martes se dio en una fecha recordada por los peruanos porque Fujimori, el 5 de abril de 1992, cerró el Parlamento, el Poder Judicial, la Fiscalía y envió a los militares a las calles con sus tanques, en medio de una crisis económica y social.

El toque de queda permitía que los servicios esenciales, como los supermercados, las farmacias, los hospitales y la recolección de basura funcionaran. De todos modos, en varios centros médico hubo inconvenientes para atender a los pacientes porque los doctores no llegaron.

De acuerdo con el decreto, era posible movilizarse, aunque bajo algunas excepciones. “Se permite el desplazamiento con vehículo particular o peatonal” de las personas que requieren de atención médica urgente o de emergencia y que se encuentren en riesgo, así como la compra de medicamentos.

“Es una pena, estamos viviendo una situación económica pésima. ¿Tú sabes lo que es perder un día? Tenemos que trabajar para comer”, dijo Juan Gutiérrez, de 45 años y padre de cuatro niños, en declaraciones a AP. El hombre esperó casi una hora un colectivo para viajar hacia una zona cercana al centro de Lima, donde trabaja en un taller de costura en el que le pagan por cada prenda que cose.

Las paradas del transporte público en las áreas alejadas que rodean la capital estaban en estados similares, según mostraron los canales de televisión locales. Los grandes supermercados y mercados mayoristas están casi vacíos, en medio de la crisis económica.

La última semana de protestas de camioneros y transportistas por el aumento del precio de combustibles y alimentos dejó cuatro muertos y varios heridos. En respuesta, el gobierno de Castillo suspendió el pasado domingo un impuesto para algunos tipos de gasolinas y diésel, que aumentaban hasta 30% el precio final.

Una semana atrás, el presidente Castillo enfrentó un pedido de destitución en el Congreso. Esta fue la segunda derrota de la oposición, que buscaba la vacancia del cargo por la supuesta “incapacidad moral” del mandatario para gobernar.

El Congreso no superó el umbral de los 87 votos necesarios para expulsar al presidente izquierdista Castillo, de los 130 legisladores de la cámara unicameral. Después de un debate de más de cinco horas, unos 55 votaron a favor de la vacancia del presidente, 54 en contra y 19 se abstuvieron de dar su voto.

 

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