Murió Martín Garay: sus hijas quisieron viajar 10 veces a San Luis para despedirse, pero no las dejaron entrar por la cuarentena

A última hora de este lunes se confirmó el fallecimiento de Martín Garay, el hombre que padecía un cáncer terminal y cuyas hijas no pudieron despedir por la cuarentena; el gobierno de San Luis les había negado el ingreso a la provincia en reiteradas ocasiones por la cuarentena.
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La abogada de la familia, Emma Matorras, informó que Victoria y Antonela se encontraban viajando a la provincia cuando recibieron la triste noticia.

Las jóvenes oriundas de Tierra del Fuego habían presentado una medida cautelar para poder visitar a su papá en San Luis y tenían la esperanza de conseguir la autorización para ingresar, pero lamentablemente la burocracia administrativa y judicial fue muy lenta para la agonía de Martín, que murió sin poder ver a sus hijas.

“Lamentablemente hoy (por el lunes) presentamos la medida cautelar, seguramente mañana a primera hora (por hoy martes) tengamos los resultados, pero hace unos instantes tomé conocimiento de que el papá de Victoria y Antonella falleció”, confirmó anoche la abogada de la familia en diálogo con Código F, en radio Rivadavia.

Las hermanas Garay se encontraban camino a San Luis en compañía además del hijo de Antonela, un nene de 5 años. Habían salido ayer por la mañana y les faltaban casi dos días de viaje para llegar al encuentro con su papá. “Ellas están en viaje, están muy desbordadas, llevan más de 10 días sin descansar, sin dormir, con su papá a 3.200 kilómetros de distancia. Están muy afectadas”, reveló la abogada.

“No podían seguir esperando porque el estado de salud del papá se iba deteriorando día a día, por eso decidieron aventurarse y más allá de que la resolución del juez –que finalmente fue favorable–, necesitaban llegar a acompañar a su papá”, explicó.

 
Las hermanas se encontraban en la localidad santacruceña de San Julián cuando se enteraron de la trágica noticia. “Victoria está siendo trasladada en una ambulancia a un centro de salud para que la puedan contener”, reveló Matorras, quien supone que la joven continuarán su viaje para encontrarse con su madre y “de alguna manera despedir a su papá”.

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Martín Garay era fanático de River

Ayer se conoció que, luego de haberles negado el ingreso en 10 oportunidades, la Provincia había autorizado la entrada con la condición de que cumplan una serie de requisitos dispuestos por el Comité de Crisis: “PCR negativo de todos los ingresantes y cuarentena obligatoria por siete días en las residencias de la Universidad de La Puna”.

En efecto, lo que reclamaban era poder hacer la cuarentena en la casa de Martín Garay. “El objetivo y el compromiso era hacer la cuarentena en el domicilio del papá, lo que se solicitó en la medida cautelar”.

“Querían cumplir con el protocolo, pero no podían estar 14 días en cuarentena. Esta mañana (por ayer) les ofrecieron 14 días de manera gratuita, a la tarde 7 días de manera gratuita, después dijeron que les iban a hacer el hisopado.... esta situación se suma al estado de angustia por el estado de un ser querido que estaba al borde de la muerte. Es desgarrador, inhumano, atenta contra la dignidad de las personas, contra la libertad de poder despedirse de un ser querido”, expresó con tristeza e indignación.

Las hermanas Garay agotaron todas las instancias administrativas. Durante 12 días estuvieron tratando de cumplir todos los requisitos que les solicitaba el Comité de Crisis para ver a su padre, que tenía cáncer de pulmón con metástasis ósea.

“Fue un manejo perverso. Todo lo que el COE de San Luis les había pedido, han dado cumplimiento, permanentemente se encontraban siendo burladas con una total falta de respeto y de humanidad. Ellas, como buenas ciudadanas, lo que menos querían era tener que llegar a una acción judicial”, explicó la abogada.

Martín Garay tenía 61 años. Lo diagnosticaron en abril de este año, pero la enfermedad avanzó tan rápido que el 10 de agosto los oncólogos que lo trataban le informaron que ya no había más nada por hacer. Se encontraba con cuidados paliativos en su domicilio de Quines, un pueblo de menos de 10 mil habitantes al norte de San Luis.

Desde el 11 de agosto que las mujeres intentaban ir a visitarlo, pero siempre las rechazaron. “Las siete primeras solicitudes fueron negadas por no tener domicilio en la provincia. En las otras los motivos fueron cambiando pero el resultado fue el mismo”, había detallado Victoria antes de emprender viaje.

A raíz del agravamiento de la enfermedad las hermanas solicitaron autorización para poder salir de la provincia al gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella. “Nos otorgó el permiso, pero la odisea comenzó cuando intenté hacer lo mismo para ingresar a San Luis”, contó Victoria.

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Identificadas con el caso del papá de Solange, en Córdoba, las jóvenes, se dijeron a sí mismas: “No nos puede pasar lo mismo”. Por ello salieron a la ruta rumbo a San Luis para intentar llegar a tiempo. “Sentimos impotencia, esto se podría haber resuelto mucho antes”, lamentó la abogada de las chicas. “Estábamos convencidos que la medida cautelar iba a prosperar”, agregó.

“No estamos en estado de sitio, pero estamos recluidos en nuestras casas, somos prisioneros de una situación que nos ha tocado vivir, llevamos 155 días transitando esto que nos aleja de nuestros afectos, de mantener ese contacto tan necesario para poder acompañar a nuestros seres queridos en un momento tan especial”, concluyó criticando las estrictas medidas de aislamiento.

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